Hay tres momentos en los que unos datos pueden quedar expuestos: mientras viajan de tu ordenador a nosotros, mientras están guardados, y en las copias de seguridad. Los tres están cubiertos.
Mientras están guardados
Los discos donde viven tus datos están cifrados. Si alguien se llevara físicamente uno de esos discos, no podría leer nada.
Ojo: esto no es lo mismo que el cifrado de tus notas, que se explica justo debajo y es bastante más fuerte. Técnicamente, AES-256.
Mientras viajan
Todo lo que va de tu ordenador a Terapli viaja cifrado. Es lo mismo que protege tu banca por internet, en su versión más reciente.
Técnicamente, TLS 1.3 con Perfect Forward Secrecy.
Las copias de seguridad
También van cifradas. Se hace una cada día; más abajo, en «Qué pasa si algo se rompe», está lo que sabemos y lo que nos falta por probar.
Técnicamente, AES-256.
Las llaves de todo eso
Las de los discos y las copias no las llevamos nosotros: las custodia el proveedor de la base de datos. No te decimos cada cuánto se renuevan porque no es algo que podamos comprobar por nuestra cuenta.
La llave de tus notas es otra cosa: esa la tienes solo tú, y se explica justo debajo.
Cifrado de extremo a extremo del contenido clínico
Todo lo anterior te protege —a ti y a nosotros— frente a un ataque externo. Pero seguimos siendo nosotros quienes, técnicamente, podríamos leer los datos. Para lo más íntimo, lo que se escribe en una sesión, eso no basta.
Por eso el contenido clínico se cifra en tu propio ordenador, antes de salir de él, con una llave que nace de una frase que solo tú conoces y que nunca llega a nosotros. A nuestros servidores llega el texto ya convertido en un galimatías, y sin esa frase no hay forma de deshacerlo. Ni Terapli, ni quien aloja nuestros servidores, ni nadie que llegara a la base de datos puede leerlo. Solo tú.
A esto se le llama cifrado de extremo a extremo, y la diferencia con lo de arriba es quién tiene la llave: en lo anterior la tenemos nosotros, aquí la tienes solo tú.
A cambio, la llave es tuya de verdad: si olvidas tu frase la recuperas con un código que guardas al activarlo; si pierdes ambos, tampoco nosotros podremos recuperar ese contenido. Es la contrapartida de que la clave sea solo tuya. La información operativa (nombre, contacto, citas) permanece legible para que la agenda, los recordatorios y la facturación sigan funcionando.